Sí, al
pedo, has leído bien. Parece que alguien no tenía otra cosa que hacer y se ha entretenido dedicándole un
poema al
pedo:
¿Qué es un pedo?
El pedo es un aire a veces quedo,
a veces tan fuerte como el viento,
como si fuera un gran lamento.
El pedo es como un alma en pena,
que a veces sopla, que a veces truena,
es como el agua que se desliza
con mucha fuerza, con mucha prisa.
El pedo es como la nube que va volando,
que por donde pasa va fumigando,
el pedo es vida, el pedo es muerte,
y tiene algo que nos divierte.
El pedo gime, el pedo llora,
el pedo es aire, el pedo es ruido,
que a veces sale por un descuido,
el pedo es fuerte, es imponente,
pues se los tira toda la gente.
En este mundo un pedo es vida,
porque hasta el Papa bien que se los tira.
Hay pedos cultos e ignorantes,
los hay adultos, también infantes,
hay pedos gordos, hay pedos flacos,
según el diámetro de los tacos.
Hay pedos tristes, los hay risueños,
según el gusto que tiene el dueño.
Si un día algún pedo toca tu puerta,
no sé la cierres, déjala abierta,
deja que sople, deja que gire,
buscando a alguien que lo respire.
También los pedos son educados,
pues se los tiran los licenciados,
el pedo tiene algo espantoso,
si te lo aguantas te lleva al pozo.
El pedo tiene algo monstruoso,
pues a veces sale con todo y trozo.
¡Ay pedito no seas gacho,
no te vengas con todo y cacho!
Este poema se ha terminado,
con tanto pedo que me he tirado,
mientras escribo, mientras lo mando,
yo ya no aguanto, me estoy zurrando.